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Félix Rivas Abogado y consultor de negocio

Servicio 1

Gestión de crisis empresariales

Cuando la tesorería se tensiona, el tiempo es el activo más escaso. Decidir a tiempo es la diferencia entre una empresa que se reordena y un administrador que responde con su patrimonio.

Cuándo lo necesitas

Cuando la caja empieza a mandar sobre la estrategia. Cuando los impagos a proveedores se encadenan, los bancos endurecen el trato y el administrador dedica el día a apagar fuegos. Y, sobre todo, cuando los plazos legales han empezado a correr sin que nadie los cuente: el deber de solicitar el concurso nace a los dos meses de conocer la insolvencia (art. 5 del Texto Refundido de la Ley Concursal) y las pérdidas que reducen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social son causa de disolución (art. 363.1.e de la Ley de Sociedades de Capital), con responsabilidad solidaria del administrador que no convoque junta en dos meses (art. 367 LSC).

Qué hago

  1. Diagnóstico rápido de la situación real. Caja disponible, vencimientos de las próximas trece semanas, deuda por acreedor, contingencias que nadie ha contado. En días, no en semanas.
  2. Estabilizar la caja. Qué entra, qué sale y qué puede esperar. Priorizo pagos con criterio jurídico, no solo por quién grita más: nóminas, retenciones, Seguridad Social y los proveedores sin los que la empresa se para.
  3. Ordenar las obligaciones por urgencia y riesgo. Distingo lo que tiene consecuencia penal o personal de lo que solo tiene interés de demora.
  4. Diseñar la salida. Negociar con los acreedores, reestructurar la empresa (con o sin las herramientas del derecho preconcursal del Libro Segundo del TRLC) o cerrar con orden, mediante concurso, si es lo que protege mejor al administrador y a los acreedores.

Cómo trabajamos

Empezamos con una conversación confidencial y, si procede, con un encargo escrito de alcance y honorarios. Las dos primeras semanas son de diagnóstico intensivo: necesito acceso a la contabilidad, a los extractos bancarios y a las personas clave. A partir de ahí, un comité semanal de crisis, de una hora, con tres preguntas: qué ha pasado, qué toca esta semana y quién responde de cada cosa.

Coordino a los asesores que haga falta (auditor, fiscal, laboralista) y hablo yo con los bancos y con los acreedores principales. El administrador recupera tiempo para gestionar la empresa.

Resultado esperado

  • Una fotografía fiable de la situación y de los plazos legales que corren.
  • Caja bajo control y un calendario de pagos sostenible.
  • Una vía de salida decidida y en ejecución, con responsables y fechas.
  • Administradores protegidos frente a responsabilidades evitables.

Si la caja ya manda, cada semana cuenta.

Una conversación confidencial no compromete a nada y suele ser suficiente para saber si estás a tiempo y de qué.